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TECNICAS DE RELAJACION PARA EL ESTRES Y LA ANSIEDAD.

Hablar de estrés y ansiedad, se ha convertido en un tema frecuente de conversación en los distintos ambientes en los cuales nos relacionamos. Es muy común escuchar por parte de nuestros familiares y amigos, que cosas los estresan o en que situaciones experimentan sintomatología relacionadas a la ansiedad. sin embargo, así como se cuenta la experiencia también se revelan técnicas o estrategias que han puesto en marcha para comprender y sobre llevar este tipo de situaciones.


En mi opinión personal, considero que más que llenarte de información y conocer algunas de las técnicas, de las cuales estoy segura de que todas funcionan, es enfocarte en desarrollar la habilidad, en aprender a gestionar tus emociones, pensamientos y comportamientos.

Considero, que colocar en práctica las técnicas sin un proceso que te lleve a desarrollar la habilidad es como colocar un pañito de agua tibia, saltaras de técnica en técnica sin enfocarte en el proceso de mejora continua.

Teniendo en cuenta lo anterior, quiero compartir contigo un concepto que me ha dejado enamorada; se trata del concepto de Agilidad Emocional, desarrollado por la Dra. Susan David. Quizás te estés preguntando ¿…y esto que tiene que ver con el estrés y la ansiedad? permíteme explicarlo.

Tanto el estrés como la ansiedad te pueden llevar a experimentar; fatiga debilidad o cansancio extremo como también sensación de agotamiento, problemas para controlar y manejar las emociones, puede pasar a menudo con el enfado o la ira, irascibilidad, irritabilidad, inestabilidad emocional, cambios de humor, miedos generalizados, ataques de pánico, dificultad para mantener la atención, problemas de concentración, olvidos frecuentes, problemas de memoria, entre otros.

Por lo anterior, considero que conocer sobre agilidad emocional aportara gran valor. La agilidad emocional es un proceso que nos permite estar en el momento tiene que ver con relajarse, calmarse y vivir con mayor intención. Las personas emocionalmente ágiles son dinámicas, demuestran flexibilidad a la hora de manejarse en un mundo complejo.

Son capaces de tolerar altos niveles de estrés, entienden que en la vida se presentan situaciones difíciles, pero no dejan de actuar con relación a sus valores más preciados y persiguen sus grandes metas. Siguen experimentando emociones de ira, tristeza, ¿Quién no, verdad?, pero las afrontan con curiosidad, aceptación y amabilidad.

¿Cómo Puedo Cultivar La Agilidad Emocional?


David (2016) destaca que el proceso del cultivo de la agilidad emocional se desarrolla en cuatro movimientos esenciales:

MOSTRARSE; Significa enfrentarte a tus propios pensamientos, emociones y comportamientos con intención, curiosidad y amabilidad.


DISTANCIARSE; Después de afrontar tus pensamientos y emociones el siguiente paso es desapegarte y observarlos como lo que son; solo pensamientos y emociones. El hecho de observarte desde fuera evita que tus experiencias mentales pasajeras te controlen.

SEGUIR EL CAMINO; Una vez que has apaciguado tus procesos mentales y, luego, has creado el espacio necesario entre los pensamientos y el pensador puedes centrarte en lo que realmente importa tus valores fundamentales y objetivos relevantes.


SEGUIR ADELANTE; al tener en cuenta los 3 pasos anteriores, en este punto puedes desarrollar ajustes en tus rutinas y hábitos, lo cual te permite valorar cual es tu punto de equilibrio entre tus retos y aptitudes, de modo que seas amable no victima, que no te sientas abrumado sino animado, entusiasmado y energizado por los desafíos que se te puedan presentar. Que tus emociones más problemáticas constituyan para ti una fuente de energía, creatividad e inspiración.


Una vez iniciado este proceso, y te sienta comprometido a pasar de la rigidez mental y emocional a la Agilidad emocional y mental. Sugiero complementarlo con algunas de las siguientes técnicas. Al hacerlo crearas conciencia de sus beneficios y experimentaras resultados positivos.

Respiración Diafragmática.


¿Te has puesto a pensar de cómo respiras y qué utilizas para ello? Seguramente no y es que muchas veces, el simple hecho de modificar la forma en la que respiramos hará que se den ciertos cambios en nuestro cuerpo con los que las respuestas de estrés y ansiedad se disminuirá.

El objetivo de esta técnica es poder respirar de manera óptima, esto es, utilizando el abdomen y no el pecho. Toma nota de como realizarla paso a paso.

  1. Acuéstate en una superficie plana, sin almohadas o cojines, también puedes hacerlo sentado con la espalda recta.
  2. A continuación, coloca la palma de una de tus manos sobre el pecho y la otra sobre tu abdomen. Durante 30 segundos, dirige tu atención hacia cómo la respiración hace que estas dos zonas se muevan. ¿Qué notas? El hecho de que el pecho se mueva mucho más que el abdomen es un signo de respiración superficial, mucho más habitual de lo que pensamos y que conlleva a la falta de oxígeno aunque no seamos conscientes de esto.
  3. Después, durante 3 minutos como mínimo, has de guiar tu respiración para hacer que la mano que reposa sobre el abdomen se mueva más que la que hay sobre el pecho. ¿Cómo se hace? Inhalando muy profundo por la nariz durante unos 5 segundos y manteniendo el aire en la zona del vientre durante un par de segundos. Después, exhalando por la boca durante otros 5 segundos.


Imaginación Guiada


Para esta técnica, necesitas unos minutos sin interrupciones, inicia con la práctica de la respiración diafragmática que acabamos de explicar en el punto anterior más la imaginación. Toma nota del paso por paso cómo realizarla.

  1. Utiliza los primeros minutos para conseguir una respiración diafragmática como lo describí en la técnica anterior. Si deseas puedes colocar una música relajante de fondo o una vela de tu aroma preferido.
  2. Cuando estés respirando de manera óptima y con los ojos cerrados pasa a imaginar algo que te ayude a estar relajad@, el mar, las flores, montañas o un sitio que te genere tranquilidad. Intenta imaginarlo de forma muy vívida y con todo tipo de detalles. Procura que esta imagen sea muy clara y que capte toda tu atención mientras sigues respirando profundamente.
  3. No dejes de recorrer la escena que estás imaginando. Concéntrate y piérdete en ella.
  4. Unos minutos después, ve perdiendo la imagen o situación imaginada, y céntrate de nuevo en tu respiración. El ejercicio termina cuando la imagen haya desaparecido por completo.


Relajación Rápida


Este ejercicio es el más sencillo y rápido de los seis que os propongo y la idea es que lo puedas llevar a la práctica varias veces en un mismo día.

Se basa en que se elija un objeto que habitualmente observes (un marco de algún cuadro, una agenda, un objeto que esté sobre tu escritorio o el espacio donde te encuentres) y que cada vez que lo mires, realices tres o cuatro respiraciones profundas seguidas mientras te centras en sentir cómo se relajan los músculos de tu cuerpo.

Es importante, que tengas en cuenta que si bien las técnicas de relajación pueden ser efectivas en algunos problemas de ansiedad, no lo son para todos. Es muy importante conocer y explorar las causas, para así dar con la solución adecuada. O de lo contrario, podremos acabar viendo en las técnicas de relajación, como ya ocurre con otras técnicas, una píldora mágica para todo, que de mágica tiene poco.

Cuéntame en los comentarios como te ha parecido!

Un abrazo.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

David, S (2016). Agilidad Emocional. Editorial Sirio, S. A

Castro, S., (09 de Enero, 2020) 6 Técnicas de Relajación Para La Ansiedad y El Estrés. Recuperado de https://www.iepp.es/tecnicas-relajacion-asniedad-estres

Burgueño, L., Sin esto la relajación no funciona. Recuperado de https://cemyc.com/estres-ansiedad-y-emociones/sin-esto-la-relajacion-no-funciona

ATENCIÓN EN CASA A PACIENTES INFECTADOS CON (COVID-19)

Escribo este articulo, con el objetivo de compartir información que te ayude a entender y comprender los cuidados que debes tener en casa, si algún familiar resulta infectado por el nuevo virus. La OMS ha elaborado estas orientaciones breves para responder a la necesidad de contar con recomendaciones sobre cómo cuidar de los pacientes sospechosos de haber
contraído el nuevo coronavirus que causa la COVID-19 y que presenten síntomas leves.

  1. Instalar al paciente en una habitación individual y bien
    ventilada (es decir, con las ventanas abiertas y con una
    puerta abierta).
  2. Limitar los movimientos del paciente dentro del
    domicilio y reducir al mínimo los espacios compartidos
    (por ejemplo, cocina y baño), garantizando en todo caso
    que estén bien ventilados (por ejemplo, dejando las
    ventanas abiertas).
  3. Los demás habitantes del hogar deben instalarse en una
    habitación distinta; si ello no es posible, deben mantener una distancia mínima de un metro con el enfermo(por ejemplo, durmiendo en camas separadas).
  4. Limitar el número de cuidadores. De ser posible, de la atención del paciente se debe ocupar una persona que goce de buena salud y que no presente enfermedades crónicas o que afecten a su respuesta inmunitaria.
  5. No se debe permitir la entrada de visitantes hasta que el paciente no se haya recuperado por completo y no presente signos o síntomas.
  6. Aplicar las medidas de higiene de manos después de cualquier tipo de contacto con los enfermos o con su entorno inmediato, al igual que antes y después de preparar alimentos, antes de comer, después de usar el baño y siempre que se advierta suciedad en las manos. Si no hay suciedad visible en las manos, también puede usarse un gel hidroalcohólico. Cuando haya suciedad visible, habrá que lavárselas con agua y jabón.
  7. Para secarse las manos después de lavárselas con agua y jabón, es preferible usar toallitas de papel desechables. De no haberlas, se utilizarán toallas de tela limpias, que se deberán cambiar cuando estén húmedas.
  8. Cuando se encuentren en la misma estancia que el paciente, los cuidadores deberán utilizar una mascarilla médica bien ajustada que cubra la boca y la nariz. La mascarilla no debe tocarse ni manipularse durante su uso.Si se moja o se mancha con secreciones, deberá sustituirse inmediatamente por una mascarilla seca nueva.
  9. Para quitarse la mascarilla se utilizará una técnica adecuada que evite tocar su parte frontal. Inmediatamente después de ello se debe desechar la mascarilla y aplicar medidas de higiene de manos.
  10. Ha de evitarse el contacto directo con los fluidos corporales —sobre todo las secreciones orales y respiratorias— y con las heces. Para efectuar cualquier maniobra en la boca o las vías respiratorias del paciente y para manipular las heces, la orina y otros desechos se deben utilizar guantes desechables y mascarilla. Antes y después de quitarse los guantes y la mascarilla se aplicarán medidas de higiene de manos. No se deben reutilizar las mascarillas ni los guantes.
  11. Las sábanas, toallas, platos y cubiertos utilizados por el paciente no deben compartirse con otras personas. No es necesario desechar estos artículos, pero sí lavarlos con agua y jabón después de su uso.
  12. En la estancia del enfermo es necesario limpiar y desinfectar diariamente las superficies de uso cotidiano con las que exista contacto frecuente (como la mesilla de noche, la estructura de la cama y otros muebles). Tras una limpieza inicial con jabón o detergente doméstico ordinarios, y una vez aclarado el producto, se aplicará un desinfectante doméstico de tipo habitual que contenga un 0,5% de hipoclorito sódico (equivalente a 5000 ppm, o 1 parte de lejía en 9 partes de agua).
  13. Las superficies del cuarto de baño y el retrete deben limpiarse y desinfectarse al menos una vez al día. Tras una limpieza inicial con jabón o detergente doméstico ordinarios, y una vez aclarado el producto, se aplicará un desinfectante doméstico de tipo habitual que contenga un 0,5% de hipoclorito sódico.
  14. La ropa, las sábanas y las toallas sucias del paciente deben colocarse en una bolsa para colada y lavarse a mano con agua y jabón de colada ordinario, o a máquina a 60–90 °C con detergente ordinario, y dejarse secar por completo. No debe sacudirse la ropa sucia, y hay que evitar que la piel y la ropa entren en contacto con los artículos contaminados.
  15. Para la limpieza de superficies y la manipulación de ropa, sábanas o toallas manchadas con fluidos corporales se deben utilizar guantes y ropa de protección (por ejemplo, delantales de plástico). Según el contexto pueden emplearse guantes de limpieza domésticos o guantes desechables. En el primer caso, después de su uso los guantes deben lavarse con agua y jabón y descontaminarse con una solución de hipoclorito sódico al 0,5%. Los guantes desechables (por ejemplo, de nitrilo o látex) deben desecharse después de su uso. Antes y después de quitarse los guantes se deben aplicar medidas de higiene de manos.
  16. Los guantes, las mascarillas y otros desechos generados durante la atención domiciliaria al paciente deben colocarse en un recipiente con tapa situado en la habitación del paciente y posteriormente eliminarse como desechos infecciosos.
  17. Se deben evitar otros tipos de exposición a objetos contaminados del entorno inmediato del paciente (por ejemplo, no se deben compartir cepillos de dientes, cigarrillos, platos y cubiertos, bebidas, toallas, esponjas ni ropa de cama).

Segun, Gallagher, J (20 abril 2020) Las personas con síntomas leves probablemente se recuperen bien y rápidamente. La fiebre debería calmarse en menos de una semana, aunque la tos pueda persistir. Un análisis realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) a partir de datos de China dice que a los pacientes les toma dos semanas en promedio recuperarse.

Referencias bibliográficas.

Gallagher, J (20 abril 2020). Coronavirus: ¿cuánto tiempo lleva recuperarse de la covid-19?https://www.bbc.com/mundo/noticias-52338314

Organizacion Mundial De La Salud. (17 de marzo de 2020). Atención en el domicilio a pacientes con COVID-19 que presentan síntomas leves, y gestión de sus contactos. https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/331528/WHO-nCov-IPC-HomeCare-2020.3-spa.pdf?sequence=1&isAllowed=y